Que "todo emevecista sea cada vez más un apóstol infatigable", pide Fundador a peregrinos del MVC en Roma
Roma, 2 (NE - eclesiales.org) Los más de dos mil miembros del Movimiento de Vida Cristiana presentes en Roma participaron hoy en un intenso encuentro con su Fundador, D. Luis Fernando Figari, que tuvo lugar en la Basílica de San Juan de Letrán, que es la Catedral del Papa. El evento congregó a los peregrinos y peregrinas del MVC que desde diversos países y continentes han viajado a Roma para participar en el próximo encuentro del Santo Padre con los movimientos eclesiales. "¡Qué hermoso estar en Roma como peregrinos! ¡Es una plasmación y signo de la eclesiología de comunión que bebemos del Concilio Vaticano II", señaló L.F. Figari durante la edificante catequesis que ofreció a los presentes, en la que pidió que "todo emevecista sea cada vez más un apóstol infatigable".
La jornada de la víspera de la gran Vigilia se inició con una peregrinación que realizó un recorrido desde la Basílica de la Santa Cruz de Jerusalén hasta la Basílica de San Juan de Letrán. Los más de dos mil peregrinos del MVC acompañaron las andas de una imagen de Nuestra Señora de la Reconciliación cargada por miembros de la hermandad del mismo nombre, entonando cantos así como oraciones. Ni la lluvia que por unos momentos cayó con fuerza logró enfriar el entusiasmo y la alegría cristiana de los peregrinos emevecistas de todas las edades que recorrían las calles de Roma expresando su profundo amor a Santa María. Uno de los cuidadores de la Basílica dijo: "Nunca en todos los años que trabajo aquí, y son muchos, he visto una procesión a la Virgen de esta grandeza". Antes de ingresar a la magna Basílica los hermanos cargadores hicieron que el anda con la Virgen bailara al ritmo de una popularísima tarantela italiana.
Durante su catequesis en la Basílica de San Juan de Letrán el fundador del Movimiento de Vida Cristiana recordó diversos momentos históricos en el caminar de este movimiento aprobado por la Sede Apostólica en 1994. Señaló que en la década de los ochenta, cuando ya estaba fundado el Sodalitium Christianae Vitae, junto al núcleo del Sodalitium y desde él "brotaban obras, y personas comprometidas con nuestra espiritualidad sodálite".
Recordó también que en el año 1984 había tenido la bendición de ser invitado por el Papa a dar una Catequesis en San Pablo Extramuros, en lo que se llamó Jubileo de los Jóvenes. Señalando el compromiso de muchos jóvenes con el Señor Jesús, ofreció una profunda exégesis del pasaje evangélico en el que el Señor llama a Andrés y Juan, señalando que "la clave está en que impulsados por la búsqueda de aquello que nos reclama nuestro interior, nuestra mismidad, lo busquemos sin ceder a la distracción ni a la fatiga. Pienso que es un asunto de autenticidad. Para llegar a Jesús hay que tener la audacia de buscarlo. Y una vez hallado, de seguirlo hasta dónde Él nos pida, y hacerlo sin reticencias y con prontitud".
A continuación explicó el sentido del nombre del Movimiento de Vida Cristiana: "Del núcleo de consagrados surgió la familia espiritual. Ese núcleo tenía un nombre Sodalicio, y un apellido de ‘Vida Cristiana' (...) Se trataba, pues, de vivir cristianamente, más aún, que la vida misma tuviese como centro y fuente a Cristo, vivir de la vida de Cristo, vivir la vida cristiana". "La respuesta era entonces y es ahora aún con mayor intensidad experimentar coherentemente el apellido de familia, esto es: 'la vida cristiana' (...) Respondía a los anhelos más profundos del ser humano que encuentran su respuesta en Jesús, dejándose configurar a él. Era una opción explícita por vivir la realidad de que 'Mi vida es Cristo'”.
Luego recordó que el primer campo de apostolado es cada uno, e invitó a seguir "el camino de la escuela de María", aprendiendo a decir "sí" al Plan de Dios a ejemplo de la Virgen. Destacó la importancia de la piedad filial y del proceso de amorización, señalando que "este camino espiritual lo expresamos como de Cristo a María, y del Corazón Inmaculado de la Madre -al que se ama con intensidad y en el que se descubre a Jesús- el corazón amante se vuelca a Él con ardor y lo reconoce y confiesa Señor Jesús, en un eco íntimo y personal de aquella confesión de San Pedro en Cesarea de Filipo".
Asimismo reiteró el compromiso con la Nueva Evangelización, a la que convocara el Papa Juan Pablo II y los Obispos de América Latina. "Nosotros -afirmó- nos situamos en las exigencias de la nueva evangelización frente a los múltiples desafíos del mundo de hoy y aportamos el desarrollo de una teología de la reconciliación que invita a la superación de las rupturas y a establecer las debidas relaciones con Dios, con uno mismo, con los demás seres humanos y con el mundo".
"Que Dios nos conceda ser cada vez más fieles a nuestro llamado y a vivir nuestro compromiso y misión eclesial desde ese amor apasionado por la Iglesia que ha caracterizado toda la existencia del Movimiento de Vida Cristiana", pidió Luis Fernando Figari al concluir su intensa y aplaudida catequesis. "Queridos hermanos y hermanas, pongamos esta visita a Roma en manos de María, Madre Nuestra, y hagamos cuanto esté de nuestra parte para no poner obstáculo alguno al fuego del Espíritu Santo, dejando que arda en nuestro interior y nos impulse por la senda de la santificación, haciendo de nuestra vida un acto continuo de gloria y alabanza a Dios".
Después de la catequesis del Fundador, y como última actividad de la jornada, los peregrinos participaron de una Misa presidida por el Prefecto de la Congregación para los Obispos, Cardenal Giovanni Battista Re.