Presentar a los jóvenes al Señor Jesús como "la clave definitiva" para su realización personal, pide Fundador del MVC en Congreso Mundial de Movimientos Eclesiales

Roma, 1 (NE - eclesiales.org) Presentar a los jóvenes al Señor Jesús, "como la clave definitiva para comprender el sentido de la vida, el camino para llegar a la realización personal, y a su plenitud en el encuentro definitivo con Dios" fue la invitación realizada hoy por D. Luis Fernando Figari, Fundador del Movimiento de Vida Cristiana, al intervenir en el Segundo Congreso Mundial de los Movimientos Eclesiales y Nuevas Comunidades que se realiza en Rocca di Papa (Italia), organizado por el Pontificio Consejo para los Laicos. El Congreso, que se realiza bajo el tema " La belleza de ser cristiano y la alegría de comunicarlo ", se inició ayer 31 de mayo y concluirá el próximo 2 de junio. Constituye un preámbulo para el encuentro multitudinario de los movimientos eclesiales y el Papa Benedicto XVI, ocasión en que Luis Fernando Figari dirigirá un mensaje al Papa en la Plaza de San Pedro.

Ante más de 300 delegados de unos 80 movimientos y nuevas comunidades que cuentan con la aprobación de la Sede Apostólica, así como Cardenales y Obispos integrantes del Pontificio Consejo para los Laicos, L.F. Figari se dirigió a la asamblea por encargo del Pontificio Consejo. Le fue encargado desarrollar el tema " La belleza y la alegría de ser cristiano en la educación de los jóvenes del mundo contemporáneo ". En su intervención realizó una presentación sucinta sobre la educación de los jóvenes en la fe "como respuesta a sus necesidades más profundas, a sus preocupaciones diarias, a sus dilemas existenciales y a sus horizontes", desde "la luz de la verdad, la bondad y la belleza que Jesús despierta en cuantos aprenden a responder a su llamado y se abren al dinamismo de su amor y reconciliación".

Al iniciar su intervención el Fundador del MVC recordó que el mundo de hoy presenta diversos obstáculos a las personas que se quieren adherir al Señor Jesús, tanto externos como internos. Estas situaciones, afirmó, "deben ser tenidas en cuenta para que al hablar de educación en la fe de la juventud no se quede uno en abstracciones y buenos propósitos". Recordando la enseñanza del Papa Benedicto XVI, señaló que para la educación en la fe de los jóvenes es necesario "presentarles al Señor Jesús como quien ilumina su realidad personal, sus preguntas más inquietantes, su horizonte, su despliegue como la clave definitiva para comprender el sentido de la vida, el camino para llegar a la realización personal, y a su plenitud en el encuentro definitivo con Dios".

A continuación profundizó en forma orgánica sobre algunos presupuestos a considerarse en este desafío, el primero de ellos acercarse al proceso educativo con la consciencia de que la persona humana es creada a imagen y semejanza de Dios. "Aproximándonos al tema desde la perspectiva de la fe de la Iglesia y del hombre completo -subrayó-, tenemos que será necesario conocer el misterio de la salvación y sus alcances en la personalización del ser humano ( fe en la mente ); será necesario adorar a Dios, adherirse vitalmente y dejarse configurar al Señor Jesús ( fe en el corazón ); vivir la vida cristiana, dar testimonio de la esperanza y ayudar a la transformación de la sociedad y la cultura según el divino Plan ( fe en la acción )".

Al respecto de la " fe en la mente " recordó que "corresponde al espíritu del sujeto cognoscente", cubrir "el aspecto intelectual, pero no en un sentido frío, sino vital", que va a la "dimensión existencial del ser humano, lo que resulta especialmente atractivo para el joven". Asimismo, destacó que "el aspecto categorial de la fe no es eludible. Más aún, la verdad es el alma de la belleza". Por otro lado señaló que "una fe mal conocida será una fe mal vivida", advirtiendo el efecto negativo del abandono de la formación religiosa o su reemplazo "por procedimientos subjetivistas, en muchos casos con un marcado sesgo emotivo y sentimental, como si la fe fuese un asunto sin importancia sobre la cual cada uno puede opinar lo que le parece o lo que su capricho le dicta".

"Durante todo el proceso de la formación cristiana se debe desarrollar una pedagogía apelante de manera que se pueda captar y mantener el interés del educando. Ello no es un asunto de artificio, sino de ahondar en la verdad, de dejarse iluminar por su esplendor y destacar del rico depósito de la fe aquellos acentos que respondan a un proceso orgánico orientado a los educandos, atendiendo su determinada realidad", señaló citando a la II Conferencia General de los Obispos Latinoamericanos en Medellín.

Hablando de la " fe en el corazón " destacó que ésta "corresponde al campo de los sentimientos y la voluntad". "No basta la captación cognoscitiva de la verdad, es necesaria su asimilación vital. Debe llegar a lo profundo de la persona joven". Señalando que se trata de anunciar al Señor Jesús "en primera persona", afirmó que "la adhesión a Jesús, y su seguimiento ardoroso por el camino de la fe, son dimensiones fundamentales de un encuentro vital y de una apertura tan efectiva como sólidamente afectiva a Aquel que es la respuesta plena al hambre de infinito, de bondad, de belleza, de verdad del ser humano".

Sobre la " fe en la acción " afirmó que "es la proyección, mediante la expresión en la vida cotidiana y el testimonio, de la fe en la mente y en el corazón. Es menester señalar que la fe en acción, en el aspecto educativo, no consiste sólo en promover el actuar, sino fundamentalmente en la creación de hábitos de recta acción y su ulterior empleo en el obrar en respuesta al Plan de Dios para la realización del ser humano en sí y en relación con los demás". En este campo, señaló, "es fundamental referirse a la liturgia, puesto que ésta, bien conducida y entendida, produce un impacto altamente positivo en las áreas cognoscitiva y afectiva, al tiempo que es sustento y expresión de la vida cristiana, que de ella nace y a ella conduce". "Igualmente, es necesario recordar el sentido funcional diacónico que tiene el cristiano. La vida es servicio".

Al concluir su intervención, L.F. Figari subrayó que "todo el esfuerzo de la educación de la fe busca cooperar con el don de Dios a la persona que se beneficia del proceso educativo, teniendo como objeto acompañarla en su caminar de fe". "En tal sentido -añadió- debe expresar una reverencia por un proceso mayor, en donde la educación es sólo uno de los factores y ciertamente no el principal, por lo que el respeto real y efectivo a la libertad debe ser una de sus características, así como la no imposición de una manera de ser o hacer, sino comunicar el entusiasmo por la adhesión al Señor Jesús y lo que ésta significa en la realización integral de la persona, que incluye la dimensión comunitaria". "La tarea de la activa participación en la misión de la Iglesia, contribuyendo así al Reino, es la meta unificadora que da sentido a las buenas obras, personales y sociales", recalcó en su orientadora intervención sobre un asunto crucial para la Iglesia como es la educación en la fe de la juventud.


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